Unos días antes de la prueba, reduce la intensidad del entrenamiento y aumenta la ingesta de hidratos de carbono. Esto, conocido como carga de glucógeno, es clave para contar con reservas energéticas adecuadas que te ayuden a mantener el ritmo durante toda la carrera. Pasta, arroz, patatas y frutas son buenas opciones para este proceso de carga.