Aquí es donde se pone interesante, pero te lo explicaremos de forma sencilla. La energía que usan tus músculos para contraerse se llama ATP (Trifosfato de Adenosina). El problema es que solo tienes ATP para unos pocos segundos de esfuerzo máximo. Una vez se gasta, se convierte en ADP, que no sirve para generar energía.
Aquí entra en juego la creatina (almacenada como fosfocreatina). Lo que hace es donar rápidamente su grupo de fosfato al ADP, "reciclándolo" y convirtiéndolo de nuevo en ATP. En resumen: más creatina en tus músculos significa que puedes recargar tu energía inmediata más rápido, lo que te permite hacer una o dos repeticiones más o correr ese sprint con más fuerza.